Lo que ellos me dijeron de Daniel Meurois- Givaudan

Domesticar la fuerza de los pensamientos


Ya os hemos hablado de la necesidad de domesticar
la fuerza de vuestros pensamientos. Esto se revela más
que nunca indispensable con el fin de evitar la dispersión
a la que cada uno de vosotros está siempre sometido.
La meditación es, en principio, una de las soluciones
a este estado de cosas. La forma de meditación que os
proponemos adoptar, si vuestro corazón lo siente, no es
anunciadora de un repliegue sobre uno mismo, como lo
son ciertos métodos que a veces se preconizan.
Vuestro concepto de la meditación debe alejarse
de toda búsqueda en la que el ego se enriquezca y se
alimente incansablemente. Debe estar alejada ahora de
todo egocentrismo; que desemboque por tanto en una
apertura al cosmos. Que os una a vosotros mismos, es
decir, a los demás.
¿Qué principio de solución proponeros que no sea el
silencio?
¿Sabéis lo que es el silencio? Es la voz del cosmos.
Es un canto continuo que puede llenar vuestros días y

vuestras noches. No, lo que os transmitimos no es una
hermosa frase por placer del verbo. Estas pocas palabras
reflejan una verdad fundamental… Escuchad el silencio y
os vincularéis con vuestro ser primordial. Desde silbidos
agudos hasta cantos apenas audibles, remontaréis a lo
largo de los meses hasta la Fuente de la que procedéis.
La melodía del prana en vuestro cuerpo puede conduciros
también a la sinfonía del Padre en el universo. Es una
línea recta que tal vez algunos sientan la necesidad de

tomar. Escuchar el silencio es una forma de meditación
para aquel que quiere transmitir, para aquel que se sitúa a
medio camino entre la eterna Luz y la Sombra.
Escuchar el silencio no obliga a la soledad.
Deberíais ser capaces de percibir el silencio en medio
de una muchedumbre palpitante. Escuchar el silencio,
es sumergirse en uno mismo como si os sumergierais
en el corazón del mundo. No para colmar la mente con
su espectáculo sino para ofrecerle vuestra alegría de
existir. Que el silencio de nuestros espíritus llegue hasta
vosotros… es casi lo que más queremos desearos.
He aquí unas palabras muy modestas, pero si
conseguís atraer su sentido hasta el fondo de vuestras
almas, os nutriréis de ellas. Para algunos de vosotros
puede ser un tesoro, una fuente que os permita volver a
centraros. Seguir hablando sería añadir escamas a vuestro
maestro interior.
Recibid nuestra paz, amigos, y no perdáis el rumbo
que vuestros corazones tanto han intentado encontrar…

En www.correodelram.com

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