extracto del libro LA VERDAD por Leticia R. Villaseñor & Javier G. Delgado

Si me equivoco y lo acepto, soy libre

Entré en un lugar donde había asuntos para compartir y por razones que nada tenían que ver con lo que se hablaba allí dentro, me marché por sentirme incómodo. Ayer por la tarde saqué al perro y me hice el despistado tras ver que depositó sus excrementos en plena acera. Eludo a mi primo cada vez que tengo noticias de él aunque no sepa que me cae mal. Cada vez que me equivoco intento tapar los errores con excusas. Es probable que nos hayamos equivocado en algunos escritos por haber explicado cosas de determinada manera pudiendo haberse dicho de otra que hubiera llegado a más personas.

Sentimos que cada vez que nos equivocamos y lo podemos ver sin huidas, es cuando podemos cambiar lo que no funciona por algo más real (es por esto que no hay error), ya que sólo desde la aceptación podrás hacer el cambio. ¿Cómo cambiaría una situación si la niego? Hay montones de situaciones en la vida en que creemos salir ilesos de ciertos aconteceres por el simple hecho de negar la equivocación. Y es cierto que te sales o eludes el tema porque crees sentirte así mejor y probablemente así sea. No negamos que puedas sentirte mejor en situaciones que llamas extremas, si las evades, es un hecho que comprendemos sin más explicación. Lo que queremos que entiendas también, es que es un sentirte mejor tal vez muy cortito, o, demasiado temporal. Aportamos en este caso que cada vez más personas saben, que ese tipo de situaciones, se volverán a repetir las veces necesarias hasta que dejes de huir de ellas. Sentimos también que todo lo que no aceptes por sistema, volverá a ti las veces suficientes hasta cansarte.

Sentimos que al tener montado un sistema que defienda determinada forma de concebir o hacer las cosas, estás nadando contra corriente en el río de la Vida. Si la Vida tuviera uno sólo, un sólo sistema, ya no tendrías libre albedrío, tendrías otra cosa. Es por esto que se te pide que abandones todo sistema y lo cambies por libertad si quieres que dejen de pasar cosas que no deseas. Pero ojo, la verdadera libertad, si observas con gran atención, es incertidumbre de lo que viene en camino, porque la verdadera libertad no tiene forma de saber qué va a ocurrir a continuación. La verdadera libertad no está pendiente de lo que viene a continuación puesto que si fuese así, sería una falsa libertad. Y no puedes vivir en incertidumbre si aún no eres libre de todos los sistemas, apegos o encarcelamientos que creaste. Luego entonces, el admitir cada uno sus propias equivocaciones (hacia adentro), abre el camino hacia la libertad (hacia afuera) de aceptar lo que dices no desear y corresponde a tu propio proceso.

Dijimos más arriba que cada vez que nos equivocamos y lo podemos ver sin huidas, es cuando podemos cambiar lo que no funciona por algo más real y, tras haberlo explicado, ahora añadimos que así te acercas a fluir. Y fluir es estar en la vida. Cuando fluyes no hay resistencias por tu parte. Y cuando no hay resistencias, aparecen otras formas de vivencias más sanas, van emergiendo estados más lúcidos y te vas separando del mundo ilusorio. En definitiva todo se renueva y con este renovar de cosas vamos a intentar hablar de la forma más objetiva posible de la que dispongamos.

Como resultado, la felicidad interna es la que toma el protagonismo, pero por ahora aparquemos este tema y hablemos de asuntos correspondientes al renovar que nos referíamos antes. Ocurren varias cosas a partir de querer decidir la aceptación antes mencionada. Si no le tienes miedo a lo que venga, o sea, si has decidido querer ver la otra cara de la moneda (la que siempre te perdiste de poderla ver), ejerces la influencia para que (y al mismo tiempo que fluyes haces que los sucesos fuera de ti se desarrollen sin obstáculos) todo cambie. O sea, si tú fluyes, lo demás fluye. Desde nuestra experiencia sabemos que funciona así. Desde la tuya, sólo puedes averiguarlo comprobándolo. Ojo, no lo comprobarás si intentas analizar, prever lo que vendrá a continuación, querer saber si estarás bien… porque todas estas cosas están basadas siempre en el miedo. Si de verdad no tienes miedo, nada te impide comprobarlo. Eso sí, estarás solo/a ante esta situación.

Pero si ya estás muy cansado/a de cómo iba tu forma de vivir, estarás preparado/a para este nuevo reto. Resultado: siempre hay un efecto tras encauzar. Si ya has comenzado este nuevo reto, estarás viendo o percibiendo nuevas puertas que se abren. Tu vida ya está ganando en calidad aunque en un principio te sientas extraño en el ¨nuevo traje¨. Irás más liviano, atraerás a tu vida cosas nuevas que antes no sucedían e intuirás que puedes llegar lo lejos que te propongas. No hay límites ya que la vida auténtica está al margen de todo límite. Las preguntas que siempre te intrigaron dejarán de ser importantes. Empiezas a verte más natural. Todo te cansará menos. Es probable que puedas comenzar a hacer tareas que antes te sonaban demasiado elaboradas para ti. La apatía se marchará extrañada. Notaras un gran cambio al ver como las luchas transmutan por paz para ti. Y verás por ti mismo/a que todo puede siempre ir a más si no te bajas del tren de tu propia vida.

NO HAY LÍMITES; NO HAY META FINAL

LA VERDAD por
Leticia R. Villaseñor & Javier G. Delgado

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Impecabilidad-Ramtha

“¿Cuántos de ustedes han sentido que estaban haciendo algo malo y se sintieron mal en su pecho? Ese es el alma, no es el corazón. ¿Cuántos de ustedes han hecho algo noble que aparentemente no era lo correcto pero lo hicieron de todas maneras y sintieron algo sublime? Ese es el alma, y en el momento en que hiciste esa cosa sublime, esa acción, trascendiste la consciencia Cuerpo-Mente, y ese sentimiento surgió porque le hiciste caso a tu alma, y tu alma registró esa acción en el Libro de la Vida. ¿Por qué razón es importante eso? Porque recibirás multiplicado por mil lo que hiciste con esa acción. Eso predetermina la realidad del futuro.”    – Ramtha 
Copyright (P) JZ Knight
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La Espiral- El ojo que todo lo ve /de Jacobo Grinberg Zylberbaum

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En cuevas y cavernas, en rocas y montañas encontramos la impronta de nuestros ancestros modernos en forma de espiral. Diseño tan aparentemente simple y sencillo a nuestros aletargados sentidos que pocas veces cuestionamos, así como nadie cuestiona ya la consecución y manejo del fuego por el prohombre y de la luz emanada de una bombilla incandescente a principios del siglo XX y de la consecución a finales del mismo de cañones de plasma capaces de hacer saltar en añicos el planeta y su frágil e indefensa humanidad. La espiral ha constituido para las diferentes humanidades, a través de los tiempos, el ojo que todo lo ve. La física, la astrofísica, las matemáticas, la mecánica cuántica, la biología molecular y cuántica, la cibernética, todas juntas y más indagan, obsesivamente, sobre la que siempre se ha dado en llamar la Geometría Sagrada y en la cual la espiral es su piedra angular ya que en realidad en la Humanidad, en el planeta, en el sistema solar y en la galaxia en la que nos encontramos viajando, es un elemento constante y constituyente desde lo mas pequeño a lo más grande. Nuestra Vía Láctea, dentro del Universo más próximo, constituye una majestuosa espiral en forma de lente biconvexa cuya máxima compresión actual nos recuerda la midriasis ocular (Parpadeo de Brahma). La espiral constituye el patrón geométrico que más abunda y se manifiesta en la Naturaleza incluida la humana. Es la clave geométrica de la expresión de la vida.

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¿Cómo llegamos a una realidad? La matriz de la información y el campo neuronal

a Teoría Sintérgica del Dr. Jacobo Grinberg-Zylberbaum

Hace más de 20 años cayó en mis manos un libro que abriría y expandiría mi conciencia y los limitados márgenes de lo conocido.

‘Pachita’, libro escrito por el entonces desconocido para mi Doctor Jacobo Grinberg-Zylberbaum, presentaba la experiencia de este fabuloso investigador de la conciencia humana desde los recursos científicos de la época con una, entonces, conocida ‘chamán’ de Méjico. Los increíbles prodijios y digamos milagros que esta mujer hacía y que Jacobo experimentó y vivenció durante su colaboración durante unos años, llevaron al Doctor Jacobo a diseñar, explicar y ‘normalizar’ aquello que experienciaba casi a diario ayudando a Pachita.

De ahí surgió su Teoría Sintergética que se diseñó a principios de los años 80. Teoría que actualmente muchos reputados físicos y científicos que han roto el paradigma impuesto por los límites del método científico ha crecido y en obras como las de David Böhm, Gregg Braden, David Icke y otros está presente. Quizás con otros términos para definirlo pero con la misma base y la misma conclusión.

Me da mucha alegría haber encontrado este fabuloso artículo que recopila todo esto y enlaza a más información que este increíble ser humano nos dejó por escrito en varios libros y ensayos.

Gracias Jacobo por que abriste mis límites a una realidad sin límites.

David Gardyn

“Nosotros interactuamos con una matriz informacional o campo informacional que todo lo abarca y envuelve y que contiene en cada una de sus porciones toda la información. Es una matriz de tipo holográfico. En ese nivel de cualidad de la experiencia no hay objetos separados unos de otros, sino que se trata de un extraordinario campo informacional de enorme complejidad.

Nuestro cerebro interactúa con ese campo informacional que algunos llaman campo cuántico y otros como David Böhm, el orden implicado. Los físicos actuales hablan de un campo espacial y la Teoría Sintérgica de Grinberg la denomina campo sintérgico.

El cerebro interactúa con este campo y a partir de esta interacción, como resultado final del procesamiento cerebral, aparece la realidad perceptual, la que percibimos tal y como la conocemos, es decir, los objetos, formas, colores y texturas.

En ese campo informacional se encuentran la información de esos objetos, pero no la cualidad. El cerebro está encargado de alguna manera de descodificar ese campo informacional y la resultante final es la realidad que percibimos. Nosotros, en general, debido a nuestra incapacidad para entender el proceso, confundimos ese resultado final con un estimulo primario. Pero lo cierto es que no tenemos acceso al proceso de creación de la realidad perceptual, sino solamente a su resultado final. Y es precisamente esta confusión lo que nos lleva a pensar que la resultante final no es un producto creado por nosotros, sino una realidad independiente o ajena a nosotros, cuando en realidad somos nosotros quienes la elaboramos.

La Teoría Sintérgica afirma que en el procesamiento que el cerebro realiza para “ construir” la realidad, uno de los últimos pasos es la creación de “campo neuronal ”. La idea es que cada proceso energético que se lleva a cabo en la estructura de cada neurona, dentrita o axón del cerebro, crea una microdistorsión de la estructura del pre espacio y que las interacciones entre todas estas microdistorsiones dan lugar a una macrodistorsión hipercompleja denominada “campo neuronal”.

Así el “campo neuronal” es una matriz resultante de la actividad neuronal del cerebro. La teoría sintérgica afirma que este “ campo neuronal” actúa a su vez con la matriz pre-espacial y a partir de esa interacción, aparece la “realidad perceptual”, es decir la que percibimos con los sentidos físicos. Esta es la Teoría Sintérgica.

Dependiendo del “campo neuronal”, de su sintergia, de su coherencia y su densidad informacional, así será el nivel de interacción congruente con el campo cuántico. Se puede predecir o plantear la hipótesis de que una persona con un gran desarrollo debería poseer un “campo neuronal” de alta sintergia, muy coherente y equilibrado, pero funcionando en alta frecuencia.

Siendo el “campo neuronal” una partícula distorsión de la estructura del pre-espacio, se puede inferir que existe un nivel de esta estructura que contiene la información de todos los campos neuronales existente. Esta estructura es lo que en sintergia se ha denominado “hipercampo”.

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En Diciembre de 1994 el neurofisiólogo Jacobo Grinberg y su esposa desaparecieron, en circunstancias aún no aclaradas, mientras se dirigían a la Universidad Autónoma de México (UAM). Este incansable investigador, viajero y prolífico autor (ver bibliografía más abajo) no cuenta siquiera con una entrada en Wikipedia y a día de hoy no he conseguido encontrar una biografía suya en la Red, de donde también parece haber prácticamente desaparecido. Nos han quedado sin embargo sus brillantes e inspiradores textos.

En sus muchos años de estudio del chamanismo, conoció a la célebre curandera mexicana Pachita, mencionada a menudo en las obras de Alejandro Jodorowsky. En los párrafos siguientes, el Dr.Grinberg explica su visión del fenómeno chamánico bajo el prisma de la Teoría Sintérgica:

Fundamentos teóricos de Jacobo Grinberg-Zylberbaum en torno al fenómeno del chamanismo

LA LATTICE DEL ESPACIO TIEMPO

La mecánica cuántica actual ha desarrollado una concepción acerca de la estructura del espacio que nos va a servir de punto de partida para intentar explicar el trabajo de Pachita.
El concepto de la lattice considera que la estructura fundamental del espacio es una red o matriz energética hipercompleja de absoluta coherencia y total simetría. A esta red se le denomina lattice y se considera que en su estado fundamental contribuye al espacio mismo omniabarcante y penetrado de todo lo conocido. La lattice permanece totalmente invisible hasta que alguna de sus porciones (por cualquier causa) altera su estado de coherencia. Una partícula elemental es precisamente una desorganización elemental de la lattice en cualquiera de sus localizaciones. Cualquier átomo o compuesto químico es una particular conformación estructural de la lattice con respecto a su estado fundamental de máxima coherencia. La concepción de lattice surgió de los estudios de cristalografía, porque la estructura de cualquier cristal es una lattice de alta coherencia que se asemeja a la lattice del espacio. A partir de Einstein, el concepto de espacio ha sido inseparable del tiempo, por lo que la consideración de la lattice del espacio tiempo se refiere a ambos unificándolos. Si la lattice desapareciera, el espacio y el tiempo harían lo mismo.
Cualquier objeto “material” es en realidad una organización irrepetible de la estructura de la lattice. En su estado fundamental de total coherencia, fuera de la misma lattice no existen ni objetos ni alteraciones temporales. Es únicamente cuando la lattice cambia su estructura fundamental que el tiempo transcurre y los objetos aparecen.

EL CAMPO NEURONAL

El cerebro humano es la conformación más compleja conocida de la estructura de la lattice (exceptuando la estructura fundamental de la lattice misma). Cada una de las doce mil millones de neuronas del cerebro humano junto con todas sus conexiones anatómicas son otras tantas alteraciones de la estructura fundamental de la lattice. Cada vez que una neurona se activa y su membrana celular cambia su potencial de reposo produciendo cambios eléctricos de superficie, la lattice cambia su conformación. El conjunto de las modificaciones de la estructura de la lattice que resultan de toda la actividad del cerebro crea una alteración colosalmente compleja de la lattice.
Esta alteración ocurre en todas las dimensiones del espacio y se le denomina campo neuronal. El campo neuronal de un cerebro vivo contínuamente interactúa con la lattice produciendo en ella confirmaciones energéticas a las que denominamos imágenes visuales.
En realidad, el campo neuronal y la lattice firman una unidad y es la misma lattice la que sirve de fundamento al campo neuronal. Sin embargo, por razones didácticas, hablaré de interacción entre el campo neuronal y la lattice cuando haga referencia al efecto que el cerebro tiene sobre la estructura de la lattice.
El mundo que conocemos resulta de la interacción entre el campo neuronal y la lattice. Todos vemos un mundo similar porque la estructura de nuestros cerebros es muy parecida y por lo tanto, los campos neuronales que producimos son semejantes aunque irrepetibles y únicos en cada momento.
Existen, sin embargo, diferentes niveles de interacción y prácticamente un infinito número de conformaciones que el campo neuronal puede adoptar.
Las estructuras cerebrales que más se han utilizado durante la evolución son las más fijas estructural y energéticamente hablando. Esto explica la relativa fijeza de nuestra percepción visual. Al mismo tiempo, las estructuras cerebrales más nuevas, evolutivamente hablando, no tienen tal fijeza ni producen campos neuronales tan parecidos. Por ello las creaciones intelectuales y el pensamiento son tan variables y con tante capacidad de originalidad aunque ambos, el mundo visual y el mundo del pensamiento tienen el mismo origen en la interacción del campo neuronal y la lattice.
De acuerdo a los estudios de la conciencia que indican que ésta posee valores discretos dando lugar a niveles cualitativamente diferentes de la experiencia, es posible suponer que la interacción entre el campo neuronal y la lattice posee una congruencia solamente con ciertas bandas o niveles mientras que otras no. Por ello existen mundos auditivos diferentes de los visuales u olfativos y niveles particulares que la conciencia mística oriental conoce tan bien.
Algunos niveles de interacción solamente son accesibles después de un entrenamiento riguroso mientras que otros son más cotidianos y comunes. En todos los niveles, sin embargo, el cerebro afecta la estructura de la lattice.

EL TRABAJO DE PACHITA

Tal como el lector podrá constatar a través de la lectura de este artículo, el nivel de conciencia de Pachita era extraordinariamente diferenciado. Durante las operaciones que realizaba ella era capaz de materializar y desmaterializar objetos, órganos y tejidos. El manejo de las estructuras orgánicas, le permitía realizar transplantes de órganos a voluntad, curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia con un poder y exactitud colosales.
Estar junto a Pachita era una experiencia única en la cual se experimentaba el poder de su mente capaz de conocer los contenidos del pensamiento, las intenciones y las experiencias más íntimas de sus colaboradores y pacientes como si fueran un libro abierto. Además Pachita lograba penetrar en el tiempo prediciendo eventos futuros como si su campo neuronal en interacción con la lattice del espacio tiempo decodificara y modificara la estructura temporal de la realidad.
Todos estos portentos pueden ser explicados si se acepta la posibilidad de que las modificaciones de la lattice producidas por el campo neuronal de Pachita eran capaces de modificar sustancialmente aquélla produciendo conformaciones similares a la de los objetos (en caso de las materializaciones) o retornos a la estructura de la lattice de los objetos (en el caso de las desmaterializaciones).
Pachita poseía un control único sobre su campo neuronal transformándolo y modificando con él a la estructura de la lattice. Aunque sus efectos parecían ser milagrosos se basan, de acuerdo con esta hipótesis, en el mismo mecanismo que todos utilizamos para crear nuestras imágenes o nuestros pensamientos.

LOS ÓRBITALES DE LA CONCIENCIA

La existencia antes mencionada, de niveles discretos congruentes en la interacción del campo neuronal y la lattice explica que el Hermano Cuahutémoc… De acuerdo a la hipótesis que he presentado, el campo neuronal de Pachita era capaz de interactuar en forma congruente con una banda de la lattice que ella denominaba Cuahutémoc. A estas bandas la teoría sintérgica las denomina orbitales de conciencia. La teoría sintérgica sostiene que la experiencia es la interacción del campo neuronal con la lattice.

LA CONCIENCIA DE UNIDAD

El campo neuronal es capaz de mimetizar la estructura fundamental de la lattice. Esto se logra encrementando la coherencia ínter y transhemisférica. Cuando la coherencia cerebral es así incrementada, el campo neuronal deja de modificar la estructura fundamental de la lattice y la conciencia se vuelve de Unidad. en este estado de Unidad total desaparece el ego y el sujeto de la experiencia se vuelve una especie de “rey de la creación” capaz de modificar la realidad desde sus orígenes.
No puedo explicar la existencia de Pachita y sus efectos a menos que acepte que ella había logrado llegar a la conciencia de Unidad. Esto me explicaría su capacidad de reconocer cualquiera de las mentes que se le aproximaba y su habilidad de hacer aparecer su conciencia en diferentes localizaciones del Universo. Pachita decía ser capaz de salirse de su cuerpo y hacer aparecer su experiencia en localizaciones extracorpóreas. Esta capacidad implicaba entre otras la de poder focalizar su atención total en diferentes porciones de la lattice.

EL FACTOR DE DIRECCIONALIDAD Y EL PROCESADOR CENTRAL

Normalmente hacemos algo similar con nuestra atención; la focalizamos en diferentes regiones de la interacción entre el campo neuronal y la lattice. La capacidad atentiva de Pachita era, sin embargo, extraordinariamente acrecentada. En ambos casos; la de la atención normal y la de la acrecentada, se requiere de un factor explicativo además de la interacción entre campo neuronal y lattice. A este factor la teoría sintérgica lo denomina factor de direccionalidad.
El factor de direccionalidad hace aparecer la experiencia consciente en diferentes regiones de la lattice y requiere de la existencia de un controlador del mismo al que la teoría sintérgica denomina procesador central. Acerca de éste último poco se sabe y solamente se puede conjeturar que pertenece al Observador independientemente de la lattice y el campo neuronal.
Este Observador en diferentes tradiciones se ha denominado Ser, Purusha o Atman. La existencia del Observador se encuentra en la frontera del conocimiento científico precisamente por la necesidad de considerarlo independiente de la lattice. La aceptación del Observador como independiente del mundo físico no ha sido aceptada por la ciencia aunque para Pachita era una realidad incuestionable.

EL HIPERCAMPO

Una consecuencia de todo lo que antecede es la idea de que sumada a la organización propia de la lattice y a su interacción con el campo neuronal, sea necesario considerar a las interacciones entre todos los campos neuronales existentes en el seno de la lattice. A esta lattice que incorpora todos los campos neuronales se le denomina hipercampo.
Pachita parecía poseer la capacidad de decodificar el hipercampo conociendo, de esta forma, el estado de la conciencia planetaria. Esta capacidad de decodificación no era pasiva puesto que ella afirmaba que, a través del Hermano Cuahutémoc se realizaban misiones planetarias de direccionalidad y modificación del hipercampo.
Cualquier alteración del hipercampo afecta a todos los campos neuronales y por lo tanto determina cambios en la conciencia individual y colectiva.
Una de las facetas más extraordinarias de Pachita era precisamente su trabajo en el hipercampo y su ideal de transformación para el bien de la humanidad.

Jacobo Grinberg-Zylberbaum

Ciudad Universitaria, 19 de Mayo 1987

 

 

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¿Existe un Propósito Coherente de Consciencia Planetaria?

Implicaciones de una visión no-local de la Consciencia Humana

Durante siglos, filósofos, artistas y científicos han estado debatiendo las cuestiones acerca de la consciencia humana: qué es y cómo surge.

Este asunto también ha estado en el núcleo de muchas enseñanzas místicas, aunque en este caso ha tendido a basarse en revelación en lugar de en investigación y debate. En el transcurso de estas numerosas y variadas investigaciones, las discusiones se han dividido entre visiones del mundo materiales y otras que, en líneas generales, podrían denominarse espirituales-materiales.

En décadas recientes, gracias en gran medida al avance de tecnologías y métodos científicos sofisticados, los científicos han sido capaces de mapear y estudiar el cerebro humano, incluyendo esquemas neuronales, desordenes cerebrales y rutas del pensamiento humano.

Esto ha llevado a una certidumbre cada vez mayor entre muchos científicos de una visión material de la consciencia humana.

En otras palabras, la consciencia es un subproducto del cerebro físico y como tal no puede existir sin función cerebral. Este es el paradigma dominante entre los científicos y los pensadores materialistas.

En los últimos años, con ulteriores investigaciones sobre los fenómenos no-locales y las teorías sobre la realidad como constructo holográfico, diversos investigadores han estado reexaminando la comprensión aceptada de la consciencia humana. A partir de estas perspectivas renovadas, se ha ido produciendo una revisión de la naturaleza de la consciencia.

En este artículo analizo, en particular, los puntos de vista del filósofo científico Ervin Laszlo y cómo el hecho de adoptar una visión espiritual-material del mundo, en lugar de una simplemente materialista, puede conducir a nuevas ideas acerca de la naturaleza de la consciencia humana.

Además, una comprensión no-local de la consciencia puede proporcionar repercusiones vanguardistas para una sociedad humana cada vez más interconectada. La investigación que se presenta en este artículo implica asimismo que, en gran medida, el futuro de la evolución humana en este planeta también tiene que ver con la evolución de la consciencia – específicamente, la evolución consciente.

Paso ahora a examinar algunas de las nuevas perspectivas o ‘conceptos’ acerca de la consciencia humana.

En su trilogía Consciousness in the Cosmos [i] Ervin Laszlo propone lo que denomina ‘Tercer Concepto de Consciencia.’ En resumen, el Dr. Laszlo describe diversas anomalías en las actuales teorías científicas ortodoxas sobre la consciencia.

En su exposición Laszlo clarifica por qué es improbable que la consciencia sea producida por el cerebro como una especie de subproducto – lo que él llama ‘teoría de la turbina.’ En dicha teoría, que es el actual modelo dominante, el conjunto de experiencias que definimos como consciencia se genera por el cerebro vivo.

Esto es similar a cómo funciona una turbina produciendo una corriente de electrones (de ahí la denominación de Laszlo). Por lo tanto, al igual que la electricidad es un subproducto de la turbina, así también la consciencia humana lo es del funcionamiento del cerebro humano. Esta teoría postula que la consciencia humana es local puesto que se produce a partir de algo tangible.

Asimismo, cuando el productor deja de funcionar – es decir, cuando el cerebro deja de estar vivo – la consciencia y las secuencias de experiencia relacionadas cesan igualmente.

La ciencia médica, mediante reiteradas investigaciones sobre cómo el funcionamiento deteriorado del cerebro produce una consciencia distorsionada, ha recorrido un gran trecho para validar la ‘teoría de la turbina’ de la consciencia.

La premisa básica de esta comprensión es que las redes neuronales del cerebro humano han evolucionado hasta tal nivel de complejidad que producen un nivel de auto-consciencia superior al de cualquier otro animal del planeta (excepto quizá delfines y marsopas).

Por tanto, la ‘teoría de la turbina’ no se limita sólo a los seres humanos sino que es aplicable a la extensa gama de seres vivos del planeta.

Además, en esta teoría, el nivel de complejidad en la evolución biológica se relaciona con el grado de consciencia producido por cada criatura viviente específica.

Incluso aunque en los últimos años han aparecido voces innovadoras acerca de las bases neurológicas de la consciencia, tales teorías pioneras aún mantienen una posición ortodoxa.

Por ejemplo, el neurocientífico Christof Koch, director científico del Allen Institute for Brain Science, ha afirmado públicamente que, ‘la consciencia surge dentro de cualquier sistema procesador de información suficientemente complejo. Todos los animales, desde los humanos hasta las lombrices, son conscientes… Esta es simplemente la manera de funcionar del universo.’ [ii]

Para Koch, la consciencia es un subproducto de la complejidad; por tanto, los sistemas complejos producen diversos niveles de consciencia, y, ‘la cantidad depende de cuántos enlaces tienen y de cómo están conectados.’ [iii]

Otra así llamada ‘teoría científica de vanguardia’ es la “reducción objetiva orquestada” (‘Orch OR’), propuesta por primera vez a mitad de los años 90 por el eminente físico y matemático Sir Roger Penrose y el destacado anestesiólogo Stuart Hameroff. [iv]

Esta teoría argumenta que la consciencia procede de un nivel más profundo, de actividades a una escala más fina dentro de las neuronas cerebrales.

Aunque controvertida en su momento, en la actualidad ha ganado mayor credibilidad a partir del reciente descubrimiento dentro de dichas células de vibraciones quánticas en “microtúbulos”, lo que parece corroborar esa teoría.

Pero a pesar de estos ejemplos recientes de nuevas teorías científicas radicales sobre la consciencia, éstas todavía se aferran a las bases de un viejo paradigma: la ‘teoría de la turbina’.

En otras palabras, que la consciencia es un fenómeno secundario resultante de una actividad primaria localizada en el cerebro humano.

A pesar del aparente fortalecimiento de la visión dominante de la consciencia, debido a una serie de experiencias que parecen sembrar dudas sobre su validez, esta perspectiva está siendo sometida a reparos críticos crecientes. Los desafíos a la ‘teoría de la turbina’ de la consciencia proceden de la evidencia gradual de experiencias conscientes ‘después de la muerte.’

Según el punto de vista ortodoxo, la consciencia cesa cuando el cerebro muere – es decir, sin generador no hay corriente.

Para la mayoría de nosotros esto puede parecer una deducción obvia. No obstante, en la actualidad existe evidencia antagónica que contradice esta teoría. En muchos casos se está comprobando que la consciencia humana se mantiene incluso aun cuando una persona haya sido diagnosticada técnicamente de muerte cerebral.

Un número suficientemente grande de personas diagnosticadas de muerte-cerebral ha informado de ‘experiencias cercanas a la muerte’ (conocidas como ECMs – en inglés NDEs: near-death experiences).

En cerca de un 25 por ciento de casos seguidos de personas con muerte cerebral se ha informado de experiencias conscientes. El fenómeno ECM ha sido descrito y debatido ampliamente por muchas fuentes dignas de confianza. [v]

Además, este fenómeno no es nuevo y existen informes de ECMs sucedidos en tiempos medievales.[vi] En ausencia de función cerebral, la existencia de consciencia – un subproducto de la actividad cerebral – no puede explicarse por la teoría dominante de la turbina. También hay numerosos indicios de que en casos de muerte permanente existe consciencia humana.

Es decir, muchos años después de que una persona haya muerto su consciencia permanece accesible al contacto y la comunicación mediante canalización o formas de percepción extrasensorial.

No obstante, en estos casos, la propia persona es incapaz de volver a la vida para corroborar personalmente la experiencia. Aún así, en la actualidad hay suficiente evidencia creíble como para poner en duda la teoría dominante de que la consciencia es únicamente un subproducto de actividad cerebral localizada.

Partiendo de esta posición de incertidumbre crítica, Lazslo dio el siguiente paso sugiriendo que una manera de dar cuenta de tales anomalías es asumir que la consciencia se conserva en cierto modo más allá del cerebro; es decir, como un fenómeno no-local. Laszlo, utilizando la terminología informática, postuló la ‘teoría de la nube’. En esta hipótesis, la consciencia es algo almacenado externamente al cerebro.

En términos de la ‘teoría computacional’ de la consciencia de Laszlo, esto sería similar a cómo se conserva la información en plataformas digitales accesibles a las redes informáticas u otros dispositivos de computación en la nube.

De igual modo, usando esta analogía, la teoría dominante de la consciencia sería similar a un ordenador anticuado sin memoria interna que perdería todos sus datos al apagarse. Al respecto, la teoría de la nube plantea la consciencia como no-local, en lugar de cómo localizada dentro del cerebro.

Además permite que el almacenamiento y la memoria, de la consciencia no sean solo individuales sino múltiples. Esta perspectiva de acceso a múltiples consciencias, más allá de la individual, recuerda la consciencia colectiva de Jung. Esta teoría parecería dar apoyo a las observaciones de psiquiatras e investigadores que han inducido estados alterados de consciencia en sus clientes.

Cuando se encuentra en dichos estados, la gran mayoría de la gente tiene la capacidad de recordar prácticamente todo lo que le ha sucedido. Más aún, su recuerdo no se limita únicamente a su propia experiencia sino que también puede incluir las experiencias de otras personas. [vii]

Esta teoría de la nube sugiere por tanto algo parecido a un campo colectivo de consciencia que hace disponible una información completa relativa al modo de acceso. Esta perspectiva comparte semejanzas con la investigación científica del Campo Akásico [viii] y la Resonancia Mórfica. [ix]

Pero también parece que a pesar de lo apropiado de la teoría de la nube, ésta tampoco tiene en cuenta todas las observaciones.

En varios informes registrados de estados alterados de consciencia parece que ese contacto/acceso no solo se realiza con vestigios de la consciencia no-local de cada uno sino también con una inteligencia consciente característica diferenciada. Es decir, con una consciencia activa que no es la de una persona viva.

Tales experiencias, en un tiempo pertenecientes al campo de las tradiciones indígenas o chamánicas, han entrado progresivamente en las culturas dominantes.

Con anterioridad, tales ‘encuentros’ se etiquetaron como místicos o fueron simplemente ignorados como una anomalía extravagante. Sin embargo, a medida que la ciencia occidental ha desarrollado su exploración de los ámbitos internos (como en la psicología transpersonal y en prácticas similares), tales experiencias se han generalizado y por tanto deben tenerse en cuenta.

De esta evidencia surge una conclusión notable: que la consciencia humana puede conectarse y a menudo comunicarse con entidades conscientes que no solo ponen de manifiesto un sentido del yo, sino que también acarrean información y recuerdos diferentes.

Esta experiencia no puede explicarse por la teoría dominante de la turbina ni por la más radical de la nube.

Según Ervin Laszlo, la explicación más probable es un ‘tercer concepto’ – que la consciencia es un fenómeno cósmico de cualidades holográficas (la ‘teoría holográfica’).

Para Lazlo, la teoría holográfica plantea que la consciencia puede manifestarse ‘en’ el espacio-tiempo pero que es una fuente que existe en una esfera más allá del mismo. En otras palabras, la consciencia tiene su origen en una dimensión más profunda (en una ‘matriz cósmica unitaria’), y aún así se manifiesta en nuestra realidad cuantificable como una proyección holográfica.

Esto, dice Laszlo, sugiere que todas las formas de consciencia localizada son manifestaciones de una consciencia integral que está allende el espacio-tiempo. Las implicaciones de esta comprensión son que la consciencia no está ‘en’ el cerebro, no es ‘producida’ por el cerebro ni ‘almacenada’ más allá del mismo, sino que es un aspecto localizado de una inteligencia consciente que impregna el cosmos y que tiene su origen más allá del espacio-tiempo.

Tal comprensión nos conduce más allá del pensamiento lineal en el que la consciencia es vista como un subproducto del cerebro, hacia un pensamiento integral que dice que el cerebro recibe e interpreta la consciencia infundida en el cosmos, pero no la produce.

Esta comprensión, apoyada por los hallazgos científicos más recientes, apunta hacia una matriz cósmica unificada (a la que también se ha aludido previamente como punto-cero, pleno cósmico o vacío) generadora de lo que percibimos como espacio-tiempo.

La materialidad del espacio-tiempo es por tanto una proyección holográfica, codificada a partir de una matriz cósmica subyacente, que es la fuente de la inteligencia consciente.

Todas las cosas que emergen en nuestra realidad son proyecciones holográficas procedentes de una dimensión más profunda.

La comprensión de que la consciencia pertenece a una dimensión más profunda de la realidad ha pertenecido al ámbito de una extensa tradición perenne aceptada por muchos personajes espirituales y artistas célebres, e incluso por un puñado de científicos intuitivos. En la actualidad está emergiendo como el nuevo paradigma científico de nuestra era.

Y la evidencia de ello, al parecer, radica en la increíble coherencia del cosmos.

Coherencia en el Cosmos

Si el universo que observamos es en efecto una proyección – ‘está in-formado’ – a partir de una matriz consciente subyacente (tal como sugiere la teoría holográfica), entonces uno esperaría que el universo manifestase un grado destacado de orden.

Es decir, existiría evidencia de que el universo que habitamos no es el resultado final de un ensamblaje aleatorio de fuerzas.

De hecho, la ciencia de vanguardia ha mostrado actualmente que nuestro universo es extraordinariamente coherente. Dicha coherencia, que estadísticamente está mucho más allá de la aleatoriedad,[x] revela que en el universo la coherencia es el eje impulsor dominante (“atractor”).

Desde el comportamiento quántico – las entidades observables más pequeñas – hasta los átomos, las moléculas complejas y los organismos vivos, la coherencia parece ser un propósito subyacente.

Desde un extremo al otro del universo existen, eso parece, relaciones coherentes entre eventos. Puede que el universo no sea un sistema totalmente coherente, pero la coherencia parece ser una orientación universal innata. Esta naturaleza no aleatoria del universo sugiere un orden de rango superior al azar.

Actualmente dicho orden se ha medido científicamente de dos formas principales: los parámetros numéricos del universo y el alineamiento (o sintonización fina) de sus constantes físicas.

Por lo que respecta a los parámetros numéricos del universo existen varias ‘coincidencias.’ Una de las primeras en descubrirse (por Arthur Eddington y Paul Dirac en los años 30 del siglo pasado) era el cociente entre la fuerza eléctrica y la fuerza gravitacional, que es aproximadamente 1040. Asimismo, el cociente entre el tamaño observable del universo y el de las partículas elementales es igualmente de alrededor de 1040.

También existen otros alineamientos numéricos, tal como el cociente entre las partículas elementales y la longitud de Plank (que es 1020) y el número de nucleones en el universo.[xi]

De igual modo, los procesos físicos que subyacen en nuestro universo parecen estar sutilmente sintonizados de manera increíble. Dentro del ámbito de este artículo no es posible enumerar todas las constantes universales asombrosamente precisas que ‘simplemente sucedió’ que ocurrieron para que la vida tal y como la conocemos surgiese en el universo. Un ejemplo concierne a la tasa de expansión del universo inicial.

Si dicha tasa hubiese sido una milmillonésima parte menor de lo que fue, en tal caso el universo se habría vuelto a colapsar casi de inmediato.

De igual modo, si la tasa de expansión hubiese sido una milmillonésima parte mayor, se habría separado tan rápido que no se habría podido formar la materia. Existe otra sintonización sutil precisa entre la fuerza del campo electromagnético en relación con el campo gravitacional. Si la diferencia hubiese sido otra de la que es, las estrellas estables como nuestro propio sol no se hubiesen formado.

Por consiguiente, en función de las leyes conocidas la evolución de la vida en los planetas no habría sido posible.

Aún más, otro ejemplo es la diferencia entre las masas del neutrón y el protón. Si la masa del neutrón no fuese exactamente el doble de la del electrón no se podrían producir reacciones químicas sustanciales.

En términos de materia, nuestro universo posee una configuración estable, precisamente porque las cargas eléctricas de electrones y protones tienen un equilibrio exacto. En otras palabras, de manera asombrosa nuestro universo está finamente sintonizado más allá de cualquier posibilidad de azar. Podría decirse que existimos en un universo ‘simplemente perfecto’.

Según los cálculos del físico matemático Roger Penrose, la probabilidad de encontrarnos por selección aleatoria con tal universo, sutilmente ajustado a la vida, es de 1 sobre 1010123.

El físico Bernard Haisch ha destacado con sarcasmo que ¡existe una probabilidad mayor que esa de que nuestro universo rebose de vida inteligente! No hay otras palabras para expresarlo – más allá de nuestra comprensión nuestro universo es espectacularmente coherente. Y ese impulso hacia una coherencia emergente también impregna nuestra evolución biológica.

Según Laszlo, esta tendencia se refleja a través de toda la vida en el planeta Tierra.

Todos los intrincados elementos y procesos que conforman lo que llamamos vida exhiben formas de entrelazamiento que, según la ciencia quántica, muestran una extraordinaria coherencia.

Lo físicos Eric Cornell, Wolfgang Ketterle y Carl E. Wieman demostraron que las moléculas complejas, las células e incluso los organismos vivientes exhiben procesos de tipo quántico (y recibieron en 1995 el Premio Nobel por su descubrimiento).

Lo que esto nos dice es que los organismos complejos podrían no haber evolucionado en este planeta sin alguna forma de coherencia quántica. El cuerpo humano es un ejemplo, donde cada célula produce 10,000 reacciones bio-electro-químicas por segundo, y existe un flujo constante de inter-reacciones y procesos que conectan moléculas, células, órganos y fluidos por todo el cerebro, el cuerpo y el sistema nervioso.

Hallazgos recientes en biofísica han demostrado que dentro de los sistemas biológicos vivientes opera una forma de coherencia quántica mediante lo que se conoce como excitaciones biológicas y emisión de biofotones. Lo que esto quiere decir es que la energía metabólica se almacena como un tipo de excitaciones electromecánicas y electromagnéticas.

Más aún, existe en los organismos una correlación a nivel quántico que no se limita a ellos mismos sino que también funciona entre diversos organismos.

Es decir, en este planeta existe una compleja ecología de organismos ‘sintonizada’ mediante campos coherentes que establecen una biosfera interactiva y participativa. La vida en este planeta es una danza de coherencia entre organismos y su medio ambiente.

La coherencia física, química y biológica conducen finalmente a un grado de percepción/comprensión (Laszlo utiliza el término ‘prehensión,’ que toma prestado de Alfred North Whitehead) respecto a los tipos de relaciones y la interconectividad.

Lo que esto implica es un elemento de interconectividad consciente entre las diversas sub-partes de cualquier sistema.

Es decir, a medida que las partes de un sistema determinado se hacen más complejas e interdependientes, surge un mayor grado de ‘percepción emergente’ respecto a las relaciones de interconectividad.

En otras palabras, la coherencia deviene un propósito consciente. Como la coherencia es el impulso/atractor dominante en el desarrollo físico, químico y biológico (especies), así mismo puede ser una expresión del desarrollo social.

Por lo tanto, una sociedad puede exhibir un comportamiento caótico, aleatorio y perturbador y aún así estar gobernada a un nivel innato y esencial por una extraordinaria coherencia. De hecho, esto puede ser una necesidad y un prerrequisito no sólo para sostener la vida, sino para su futuro desarrollo.

Las implicaciones de ello son que los desequilibrios sociales y culturales (incluyendo perturbaciones, sucesos caóticos y anomalías) pueden funcionar en el contexto social como ‘ajustes de sintonización’ necesarios para potencialidades de desarrollo.

Esta perspectiva coloca las perturbaciones sociales (‘disruptores caóticos’) como mecanismos para ajustar las potencialidades de modo que permitan mayores grados de coherencia. Dicho claramente, las perturbaciones sociales y los sucesos caóticos se podrían considerar como acontecimientos físicos que ayudan en el ámbito social al impulso hacia una mayor coherencia.

Existe una tendencia generalizada hacia la coherencia tanto en el universo físico – en sus leyes y procesos (químicos y físicos) – como entre los organismos vivientes (la esfera biológica).

Parece que dicha tendencia se dirige hacia una coherencia más sensitiva y estable, y asimismo es un impulso hacia una interconectividad consciente emergente. Se ha hipotetizado que detrás de este fenómeno existe una matriz cósmica de inteligencia consciente.

El orden social a escala planetaria – una civilización planetaria – bien podría ser la manifestación física definitiva de coherencia.

¿Podría ser éste el ámbito donde el orden universal inmanente se encuentre con una consciencia trascendental emergente?

Coherencia social a Escala Planetaria

Una visión panorámica de la historia mostrará el auge y la caída de innumerables civilizaciones, imperios y manifestaciones culturales.

Desde otro punto de vista también revelará un cambio notorio en los rasgos perceptivos de la consciencia humana. Nuestra manera de ver el mundo y el lugar que ocupamos en él ha influido en cómo participamos en el orbe que nos rodea. Y hasta muy recientemente el consenso ha sido ver el mundo como externo a nosotros – separado y fragmentado.

Los imperios previos buscaban conquistar y controlar, y crear, hasta donde resultaba posible, su idea de un mundo unipolar.

Pero jamás ningún imperio triunfó verdaderamente en este empeño. Las ciudades-estado, sociedades, civilizaciones e imperios anteriores han representado el surgimiento de agrupaciones (‘sistemas’) que buscaban mayor estabilidad y alcance – en una palabra, coherencia.

Esa necesidad básica de coherencia y estabilidad que acompañaba a las agrupaciones complejas a menudo se centraba crucialmente en los recursos. La superación de una sociedad/sistema social, enfrentada a la disminución de recursos, se traducía a menudo en un derrumbe repentino.[xii]

Como en los ejemplos físicos, químicos y biológicos mencionados con anterioridad, el atractor dominante es la coherencia.

El impulso hacia la consecución de mayores niveles de coherencia – especialmente entre los sistemas cada vez más complejos – parece ser una tendencia universal.

De acuerdo con esta hipótesis, si aplicamos el atractor coherente a los sistemas sociales el engrandecimiento definitivo en este planeta sería una civilización planetaria.

¿Estamos actualmente en la antesala de un impulso de desarrollo hacia una civilización planetaria? ¿Es éste el propósito/impulso detrás del orden coherente que subyace a la existencia en nuestro espacio-tiempo?

Hemos entrado en un periodo en el que ya no es posible un mundo unipolar – la era de los imperios ha terminado. Nuestro mundo multipolar actual refleja un nivel de profunda interconectividad entre las naciones, los estados y los bloques regionales dominantes y no dominantes.

Sin embargo, paradójicamente, esta fase inicial de interconectividad e interdependencia global está creando conflictos entre los principales participantes – exactamente lo contrario de lo que esperaríamos ver en un impulso hacia la coherencia.

De modo que ¿dónde radica la coherencia subyacente que está detrás de este despliegue de perturbación social?

En los últimos años hemos sido testigos del aumento de una consciencia empática entre los diversos pueblos del mundo. [xiii]

Un catalizador primordial de esta aparición han sido nuestras tecnologías globales de comunicación. Como se señaló anteriormente, el grado de desarrollo de ‘percepción’ de la interconexión entre las partes de un todo sirve tanto como una expresión de coherencia como un impulso hacia un aumento de la misma.

La Web Mundial – nuestro Internet global – representa una forma externa de esa necesidad subyacente de manifestación de la interconectividad. Interpretaciones previas sobre el aumento de la interconectividad global hablaban en términos de un “Cerebro Global”. [xiv]

Sabemos por la neurociencia reciente que la mente opera a través del cuerpo, y se centra en gran medida en el corazón humano. El concepto del cerebro humano y de su funcionamiento es lo que se conoce cada vez más como mente extendida.

Nuestras tecnologías de conexión y comunicación sirven como expresión tangible de la mente extendida de nuestra especie, y como tal funcionan como canales para nuestra comunicación consciente.

El mundo post-industrial está estableciendo un entorno global en el que, a través de redes distribuidas (e inalambricas), flujos de información sin precedentes están permitiendo nuevos niveles de conexión, colaboración, consciencia y compasión.

Nos hemos ido haciendo cada vez más conscientes de nuestra inherente interconectividad a nivel social/físico, así como virtual/digital y no local. Por otra parte, a medida que los antiguos límites y fronteras (reales e inventados) que nos separan en este planeta se siguen disolviendo, nos encontramos con que dentro de nuestra diversidad existe una unidad mayor de lo que creíamos – y nuestros miedos sociales también se disuelven.

Y cómo vemos el mundo también influye en cómo interpretamos nuestra consciencia recibida.

Es probable que el impulso actual hacia la coherencia social en el planeta Tierra surja en primer lugar a través de nuestras consciencias individuales. De Internet a los smart phones (teléfonos inteligentes), de los medios de comunicación social a la compartición de videos, de el blogging al vlogging – estamos conectados, apasionados (y compasivos) y nos esforzamos por colaborar como nunca antes en la historia de nuestra especie.

Y gran parte de este cambio tiene lugar bajo el radar del status quo convencional.

El impulso básico universal hacia una mayor coherencia bien puede ser que se esté manifestando a través de un cambio pronunciado en la consciencia humana que actúa cada vez más en un ámbito global.

Consciencia Planetaria Emergente

El filósofo Karl Jaspers se refería al periodo entre los años 800 y 200 AC como la Era Axial.

Fue un tiempo en el que, según Jaspers, en Persia, India, China y el mundo Occidental aparecieron nuevas y similares formas de pensar. El mismo también señalaba que la Era Axial representaba un periodo de transición, en el que las viejas certezas habían perdido su validez y las nuevas aún estaban por surgir.

Las nuevas religiones que surgieron en esa época – Hinduismo, Budismo, Confucionismo, Taoismo, y monoteísmo – influyeron en una nueva forma de pensar en términos de individualidad, identidad y condición humana.

Estas nuevas religiones emergentes [xv] ayudaron a catalizar nuevas formas de pensamiento y expresión de la consciencia humana. Pero, con el tiempo, hemos visto cómo no lograron triunfar plenamente en el desarrollo de coherencia en un contexto social.

El autor y educador Duane Elgin se ha referido a nuestro momento actual como la 2da Era Axial [xvi] en la que las religiones de separación están siendo reemplazadas por un nuevo espíritu de comunión.

En otras palabras, dice Elgin, el mundo se mueve hacia una comunión espiritual y una conexión empática con un universo viviente. Cuando el universo ya existe en nuestro interior, nos dice Elgin, no hay otro lugar adónde ir. Una característica importante de esta consciencia empática emergente es que busca activamente participación consciente.

Más aún, exhibe una percepción directa-intuitiva, en lugar de lineal-racional. Cuantas más consciencias individuales se conecten a través de todo el planeta mayor será la percepción (‘prehension’) de esta interconectividad, que a su vez cataliza el impulso básico innato hacia la búsqueda de mayor coherencia.

Esta comprensión de nuestra comunión de consciencias inicia a su vez la recepción de una consciencia que busca manifestar coherencia como un orden universal natural.

Todo esto es especulativo, y aún así el propósito de la vida humana sentiente sobre este planeta bien pudiera ser el impulso hacia la manifestación de una consciencia planetaria coherente; en otras palabras, en nuestro caso, sobre la Tierra, la ‘incorporación’ del campo de consciencia (fuera del espacio-tiempo) a una mayor manifestación espaciotemporal.

Aquí encontramos una correlación con el concepto de Aurobindo de Supermente, en la medida en que una consciencia más elevada puede hacerse inmanente en el plano material.

Esto requeriría la preparación de la consciencia humana con el fin de actualizarla – una forma de trascendencia de la consciencia. Es decir, elevar aspectos localizados de la consciencia (percepciones individuales y concientización) para incrementar la coherencia de la consciencia en la totalidad.

Y esto puede hacerse tangible mediante actores locales conscientes – cada uno de nosotros – que tomen conciencia y participen a través de sus actos cotidianos correctos de pensamiento, actitud y ser.

Ya no somos individuos aislados ni una masa inarticulada – somos consciencias localizadas que actúan a través de individuos que se dan cuenta y buscan conectarse, colaborar y preocuparse conscientemente del futuro.

Cada uno de nosotros – como consciencias localizadas – es un reflejo de una consciencia no-local; y de esa manera también somos un reflejo frente a cada uno de los otros. Esta analogía fue bellamente expresada con el concepto de Red de Indra [xvii] en el que cada joya de la red refleja el resto de las joyas – es una metáfora simple de la interconectividad de nuestra realidad.

En la actualidad esta realidad energética, validada por la ciencia quántica, se está manifestando cada vez más en nuestro entorno espaciotemporal localizado.

Ahora – gracias a nuestras tecnologías – disponemos de los medios para interconectarnos no-localmente, del mismo modo que lo hacemos mediante nuestras redes físicas (facilitadas por una movilidad social incrementada).

Son los signos de una civilización planetaria emergente que respeta tanto la diversidad como la coherencia unitaria.

Y cuando conectemos y compartamos nuestras consciencias – nuestros pensamientos, ideas, visiones, etc. – estaremos ayudando a fortalecer la señal – la recepción – de consciencia y por tanto la incorporación de una consciencia cósmica coherente.

Una consciencia planetaria sobre la Tierra, tal y como se expresa a través de una humanidad individualizada sentiente, puede que no sea sólo una posibilidad real – bien podría ser un propósito cósmico básico perfectamente viable.

Consciencia humana y Propósito

En este artículo se ha sugerido que una matriz cósmica subyacente que está más allá del espacio-tiempo codifica nuestro universo conocido, que se comporta de una manera consistente con lo que conocemos como proyección holográfica.

En otras palabras, el universo es in-formado desde una consciencia profunda más allá de él. Por lo tanto el universo actúa como un campo integral de consciencia no-local, en el cual la vida sentiente interviene a modo de manifestaciones localizadas.

A partir de diversas religiones y textos sagrados se ha inferido que el universo (realidad material) fue creado como una manera de que su Fuente ‘se conociese a sí misma’ – “Yo era un tesoro escondido y quería ser conocido”.

Esto recuerda el Conócete a Ti Mismo, la famosa máxima del oráculo de Delfos. La auto-consciencia se adscribe a aquellas criaturas en la cúspide, o mayor realización, de la consciencia.

La auto-reflexión es uno de los preciados atributos de la auto-consciencia – pero ¿cómo puede el todo reflexionar sobre sí mismo? La auto-realización es algo que atribuimos a cada consciencia individual lograda.

Como especulación, me pregunto,

¿cómo sería la auto-realización a mayor escala?

¿la auto-realización como una consciencia planetaria?

… ¿como una consciencia galáctica?

… y por último ¿como una consciencia cósmica plenamente realizada y auto-consciente a través de todas sus manifestaciones localizadas?

Asombroso principio…

La consciencia humana es una fracción de un todo más grande. Como seres sentientes recibimos parte de la consciencia que impregna el espacio-tiempo, y por tanto nos afecta – nos anima – así como repercute sobre la totalidad.

Nuestra expresión individual de consciencia en el espacio-tiempo manifestado también se refleja de vuelta en el campo mayor de consciencia no-local. Cuanto mayores sean nuestras percepciones individuales y nuestra realización consciente, más grande será el reflejo total del holograma consciente en su integridad – al igual que el mayor pulimiento de cada joya de la Red de Indra influirá en el resplandor global de toda la red.

Por tanto, la matriz cósmica de consciencia es in-formada mediante el conocimiento consciente emergente de sus sub-partes.

A medida que cada uno de nosotros despierte, la red cósmica resplandecerá un poco más brillante.

Si sobre este planeta se despertase suficiente consciencia delimitada podríamos favorecer que un campo planetario localizado se desarrollase hacia un conocimiento consciente – una red planetaria suficientemente preparada (pulida) como para ‘incorporar’ la consciencia más grande que impregna el cosmos:

la inmanencia de la Supermente, por utilizar la terminología de Aurobindo.

En tal caso, cada uno de nosotros es un agente consciente de realización e inmanencia cósmicas.

Durante nuestra existencia en este planeta, cada uno tiene una obligación de elevar sus expresiones individuales localizadas de consciencia. Haciéndolo, contagiamos e inspiramos a otros con nuestras vidas para elevar las suyas, así como devolvemos el reflejo de nuestra contribución consciente a la fuente QUE ES.

El tesoro escondido que yace en el núcleo mismo de nuestra existencia desea ser conocido – conocido por nosotros – por medio de nuestros caminos individuales de auto-realización, y traer todo de vuelta a casa (parafraseando a Bob Dylan).

Tras la auto-consciencia individual llega la consciencia colectiva y planetaria. Las tecnologías emergentes y los movimientos sociales en este planeta pueden ser parte de este proceso, in-formando una mente extendida y un abrazo empático a lo largo de la faz de la tierra.

Puede que un día seamos testigos de un gran despertar, sin precedentes en este planeta, que bien podría ser el propósito de la vida sentiente como agente consciente de un despliegue evolutivo.

Es probable que esto sea más realidad que fantasía.

No estamos solos – un gran futuro planetario nos espera: como un gran tesoro que desease ser conocido.

En resumen

Los puntos de vista de investigadores como Ervin Laszlo y el autor de este artículo representan la reciente aparición de pensadores que están intentando ampliar la discusión sobre la naturaleza de la consciencia humana.

Básicamente, adoptando una visión espiritual-material del mundo basada en la investigación vanguardista sobre física quántica e investigaciones sobre la naturaleza – y la construcción – de la realidad material, podemos proponer nuevas perspectivas sobre una de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo: ¿qué es la consciencia humana.

En la actualidad estamos en la antesala de grandes progresos en el conocimiento, especialmente en lo que concierne a la naturaleza de la cognición y la percepción humanas.

Hoy día la vieja división entre ciencia y espiritualidad está encontrando cada vez más ámbitos de convergencia y coincidencia. Al mismo tiempo, para los investigadores convencionales se está haciendo gradualmente más aceptable una visión espiritual del mundo.

Revisando nuestros constructos de conocimiento sobre este tema también resulta posible volver a entablar cuestiones sobre el futuro potencial de la evolución humana en este planeta.

Ahora que nuestra especie se mueve cada vez más cerca de la realidad de una civilización planetaria, nunca ha existido una época más oportuna que la actual.

por Kingsley L. Dennis
Tomado de: www.psicologiaconvergente.com

Bibliografía

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Carter, Chris (2010) Science and the Near-Death Experience; How Consciousness Survives Death. Rochester: Inner Traditions

Elgin, Duane (2014) ‘The Buddha Awakening, Integral Expanding, and a Second Axial Age for Humanity’, Journal of Integral Theory and Practice, 2014, 9(1), 145-154.

Grey, Margot (1986) Return from Death: An Exploration of the Near-death Experience. London: Arkana

Laszlo, Ervin (2004) Science and the Akashic Field: An Integral Theory of Everything. Rochester: Inner Traditions

Laszlo, Ervin; Peake, Anthony (2014) Immortal Mind: Science and the Continuity of Consciousness Beyond the Brain. Rochester: Inner Traditions

Lorimer, David (1990) Whole in One: The near-death experience and the ethic of interconnectedness. London: Arkana

Moorjani, Anita (2012) Dying to Be Me: My Journey from Cancer, to Near Death, to True Healing. New York: Hay House

Russell, Peter (1988) Awakening Earth – The Global Brain. London: Arkana

Sheldrake, Rupert (2009) Morphic Resonance: The Nature of Formative Causation. Rochester: Park Street Press

Tainter, Joseph (1990) The Collapse of Complex Societies. Cambridge: Cambridge University Press

Zaleski, Carol G. (1988) Otherworld Journeys: Accounts of Near-Death Experience in Medieval and Modern Times. Oxford: Oxford University Press

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EL INCONSCIENTE FAMILIAR, MEMORIAS Y MITOS DEL CLAN.

El término inconsciente hace alusión a todo aquello que escapa a la conciencia. Comprende todo lo que desarrollamos y sentimos de manera inadvertida; los actos que están fuera del control de nuestra voluntad, principalmente lo que ha sido reprimido por doloroso, traumático o vergonzoso.

Inconsciente familiar, sustrato de memorias, mitos y creencias de un clan

Sólo alrededor de un 3% de nuestros actos los controlamos de manera consciente. Por tanto, nuestra capacidad de elección o libre albedrío es mínima. Se considera que el 97% de nuestras acciones diarias están dirigidas y determinadas por el inconsciente. Éste controla las funciones vitales y nuestros procesos químicos y biológicos para garantizarnos la supervivencia. Mantener nuestra vida es su objetivo primordial. Constantemente se están produciendo reacciones biológicas en nuestro organismo que son resueltas de forma inconsciente. Por ejemplo, cada vez que bajan nuestras reservas, el inconsciente dará la orden correspondiente al cerebro y se pondrá en marcha la solución biológica necesaria. Es así como aparece la  sensación de hambre y la necesidad de ingerir alimento.

El inconsciente constituye un auténtico tesoro en el que se encuentra todo aquello que reprimimos; un lugar psíquico al que no tiene acceso la conciencia. Contiene información esencial para comprender nuestra vida, nuestras reacciones y nuestras emociones. El inconsciente lo sabe todo y siempre busca la manera de manifestar o hacer consciente lo “oculto” por sus propios medios, en lo que se denomina “retorno de lo reprimido”. Se expresará a través de palabras, lapsus, sueños, intuiciones, las elecciones que hacemos en nuestra vida y, por supuesto, a través de nuestra biología y de nuestro cuerpo. Como dijo Sigmund Freud (1856-1939), “el síntoma es la manifestación en el consciente de un fenómeno inconsciente”. Porque cada síntoma trae un mensaje del inconsciente para que tomemos conciencia de algo importante, tratando de ayudarnos a advertir y comprender algo que hemos pasado por alto. Sólo podemos conocer el contenido reprimido de nuestro inconsciente precisamente cuando deja de serlo, es decir, cuando tenemos acceso a ello y lo comprendemos, cuando lo hacemos consciente.

El inconsciente no sólo se basa en la lógica sino que utiliza también un lenguaje simbólico y metafórico. Por eso, los símbolos y las metáforas deben ser consideradas para comprender los mensajes que nos hace llegar el inconsciente y para comunicarnos o llegar a él. Para acceder al inconsciente debemos trascender el contenido manifiesto del lenguaje y de los símbolos y comprender sus principios básicos. Sólo así podremos interpretar y comunicarnos con esa parte oculta y profunda de nosotros mismos.

Aunque Sigmund Freud no fue el primero en utilizar este concepto sí fue quien contribuyó de manera más determinante a su desarrollo hasta convertirlo en parte fundamental del psicoanálisis. Además, aportó la configuración teórica de cómo funciona y cómo reacciona.

Resulta esencial comprender que para la mente inconsciente no existe diferencia entre lo real y lo imaginario o artificial. No distingue entre lo que realmente ocurre y lo que podemos estar imaginando o sospechando que ocurre. Lo real y lo imaginario es considerado por igual y, consecuentemente, todo puede suscitar las mismas reacciones en nuestro inconsciente, tanto si se trata de hechos reales como si se trata de sospechas, imaginaciones o ilusiones. De modo que nuestra biología, vehículo de expresión de nuestro inconsciente, reaccionará y pondrá de manifiesto mensajes de nuestro inconsciente tanto a partir de hechos reales como de hechos imaginarios. De igual manera, pero a la inversa, nuestro inconsciente comprenderá, interpretará y, finalmente, aceptará como reales soluciones alternativas o simbólicas.

El inconsciente es atemporal, no discrimina entre pasado, presente y futuro. Sólo existe el ahora, todo es presente y todo está presente ahora. Las experiencias del pasado son vividas y sentidas por nuestro inconsciente como si estuvieran ocurriendo ahora. No considera el tiempo como algo lineal o progresivo. Si, por ejemplo, en nuestra infancia sufrimos un impacto emocional que nos causó trauma y dolor, es probable que al poco tiempo retornáramos a una aparente normalidad e incluso que llegáramos a olvidarnos de aquel suceso. Se podría pensar que lo ocurrido quedó olvidado y superado. Pero si posteriormente, cada vez que enfrentamos una situación emocionalmente similar a aquella, incluso en un contexto parecido, se hacen presentes en nosotros las mismas sensaciones de dolor, temor o angustia de la primera vez es porque el trauma sigue presente y activo. Como medida de protección y supervivencia, hemos reprimido y bloqueado aquel suceso, y ha quedado insertado en nuestro inconsciente. Y como el inconsciente es atemporal y sólo vive el presente, cada vez que enfrentamos situaciones emocionalmente similares a la original, nos avisa y activa en nosotros las sensaciones ya conocidas para que tomemos precauciones o evitemos riesgos. Y esto puede repetirse una y otra vez a lo largo de nuestra vida. Debemos comprender que esto ocurre porque el trauma sigue presente y activo, y porque nuestro inconsciente vive siempre en presente; no importa que el suceso traumático tuviera lugar meses o años antes.

Ese 97% de nosotros que es inconsciente guarda y memoriza absolutamente todo lo que nos ocurre a lo largo de la vida, desde el mismo instante en que somos concebidos. Archiva todo y lo mantiene activo y vigente, siempre presente, a nuestra disposición. El objetivo principal e innegociable del inconsciente es garantizar nuestra supervivencia. Con ese propósito, guarda memoria de todo porque nos puede resultar útil y necesario en cualquier momento o situación ya sea para ayudarnos a afrontar o para evitar circunstancias potencialmente adversas.

Además, el inconsciente es inocente, no juzga ni distingue entre el bien o el mal. No supedita sus reacciones a interpretaciones o razonamientos. No filtra la realidad a través de las creencias que son, al fin y al cabo, las que conscientemente hemos interiorizado o nos han inculcado a través de la educación desde la niñez para interpretar, entender y manejarnos en la vida. El inconsciente reacciona al margen de prejuicios, razonamientos y creencias porque no juzga y sólo toma en consideración los impactos emocionales asépticamente, sin andamiajes doctrinales.

Para el inconsciente todo es presente y no considera nada ajeno o externo a nosotros. El otro no existe, todo está en mí y forma parte de mí. Lo que siento y percibo está en mí. Bajo esta premisa, debemos comprender que podemos hacer nuestro el sufrimiento de otros, especialmente cuando se trata de personas próximas o con las que mantenemos una conexión emocional o afectiva. Por eso podemos hacer y sentir como propio el dolor de los otros. Asimismo, esta consideración es muy importante para comprender cómo, a veces, delatamos o proyectamos en otros diversos aspectos que pretendemos ocultar de nosotros mismos.

Inconsciente personal o individual

Sigmund Freud postuló y desarrolló el concepto del inconsciente desde una perspectiva personal, individual. El inconsciente freudiano representa, bajo este criterio, el archivo insondable de todas las experiencias, deseos, pensamientos, sentimientos y emociones vividas por el individuo. Es decir, todo lo reprimido, olvidado o bloqueado que ha sido relegado al inconsciente y, por tanto, inaccesible para la conciencia.

Aunque se trata indudablemente de contenidos reprimidos de carácter personal, no es menos cierto que esos contenidos están, al menos en parte, determinados por concepciones mitológicas y arquetípicas de carácter colectivo o social. Por tanto, ya el  inconsciente individual insinúa la existencia de otro estrado inconsciente más profundo que trasciende la experiencia estrictamente personal.

Inconsciente colectivo  

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) amplió el carácter personal del inconsciente freudiano para desarrollar precisamente el concepto del inconsciente colectivo como nivel más profundo, integrado principalmente por material innato, común a grupos y colectivos que comparten, sobre todo, valores sociales y culturales.

El inconsciente colectivo de Jung supone una base psíquica suprapersonal y general, cuyo contenido fundamental son los arquetipos; entendidos éstos como modelos primarios que están determinados por la cultura, la historia o la religión y que se manifiestan en los sueños como información procedente del inconsciente. Representan valores y conceptos compartidos por una comunidad a lo largo de generaciones. Los arquetipos no sólo son compartidos por los miembros coetáneos de una comunidad sino también por éstos con sus respectivos ancestros. Por eso, como advirtió Jung, nacemos con predisposiciones de nuestro pasado.

Los arquetipos son representaciones que aglutinan símbolos y conceptos universales concebidos e interpretados de un mismo modo por un colectivo que comparte historia, cultural, mitos, religión y creencias. Jung estableció siete símbolos o arquetipos presentes en los sueños:

Persona: imagen social que presentamos ante los  demás. Aparece en los sueños como el soñador.

„Sombra: nuestra parte negativa, lo que ocultamos ante los demás. En los sueños suele manifestarse como  asesinos o delincuentes.

„Anima: simboliza los aspectos femeninos y masculinos de la persona. Aparece en los sueños como femeninas o muy varoniles.

„Niño: la versión más pura del Yo. Simboliza la inocencia y la fragilidad, así como nuestro potencial y aspiraciones. Se manifiesta como un niño.

Anciano: aparece como un maestro, un sabio o un padre. Representa la autoridad y la sabiduría.

Madre: representa la anbigüedad de la figura materna, ya sea como protectora o como figura dominadora y controladora.

Tramposo: manifiesta la necesidad de, a veces, no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos.

Inconsciente familiar o del clan

 Sobre los trabajos y parámetros establecidos en su día por Freud y Jung, diversos investigadores y estudiosos han desarrollado posteriormente, y con propósitos no siempre coincidentes, la teoría de un tercer nivel inconsciente. Un escalón intermedio entre el inconsciente individual y el colectivo, al que se ha venido denominando inconsciente familiar o inconsciente del clan. A ello han contribuido los trabajos y propuestas de Nicholas Abraham (1919-1975), Maria Törok (1925-1998), Francoise Dolto (1908-1988), Didier Dumas (1943-2010), Ivan Boszoermengy-Nagy (1920-2007), René La Forgue (1894-1962) y, sobre todo, Alejandro Jodorowsky (1929).

Alejandro Jodorowsky es quien, de una manera más precisa y explícita, no sólo ha bautizado a este estrado intermedio como inconsciente familiar, denominado por otros como inconsciente del clan, sino que ha desarrollado e impulsado su aceptación.

 Así como el inconsciente personal se compone fundamentalmente de todo aquello que el individuo ha reprimido, olvidado o bloqueado de cuando le ha acaecido a lo largo de su existencia y el inconsciente colectivo está integrado por valores y símbolos –arquetipos- comunes a un grupo, a una cultura o  a un colectivo social, el inconsciente familiar es una especie de inconsciente colectivo a pequeña escala que comprende los mitos familiares. Todo clan familiar cuenta con su propia historia y sus propias creencias. Esas creencias compartidas se acaban convirtiendo en los mitos del clan. Todo clan familiar se estructura sobre ese sustrato de memorias, creencias y mitos que son comunes a las distintas generaciones del pasado, del presente y del futuro. El inconsciente familiar, por tanto, refuerza el sentido de pertenencia al grupo y la identidad de sus miembros sobre la base de una novela familiar común de la que son partícipes. Como en el  inconsciente colectivo, el inconsciente familiar es común a un grupo; pero a un grupo limitado que no trasciende las fronteras del clan.

Varias generaciones de un mismo clan se relacionan y se desarrollan bajo el influjo del inconsciente familiar; afectadas por los mitos, creencias, sucesos traumáticos y memorias reprimidas que han padecido las generaciones anteriores. Todo lo que le sucede a un integrante del clan repercute, por la vía del inconsciente familiar, en los otros miembros, muertos, vivos o aún por nacer. Como integrantes del clan, desde que somos concebidos recibimos inconscientemente el registro de todas las vicisitudes familiares, las enfermedades, las tragedias y los traumas acaecidos.

Pero el clan familiar y, por ende, también el inconsciente familiar, es conservador e inmovilista. Su propósito principal es mantener la estabilidad para garantizar su propia supervivencia. Todo debe supeditarse a esa premisa suprema e innegociable. A finales del siglo XIX, el sociólogo y psicólogo francés Gustav Le Bon (1841-1931) desarrolló la teoría de lo que llamó el “conservadurismo de las masas” que instintivamente se inclinan hacia lo tradicional, buscando y favoreciendo la conservación. El clan familiar penaliza las disidencias y los anhelos de libertad o el desarrollo de la conciencia de cualquiera de sus integrantes porque estas iniciativas implican el surgimiento de situaciones novedosas y desconocidas que pueden ocasionar inestabilidad y, por tanto, llegar a poner en riesgo la supervivencia del grupo.

Si un miembro del clan adopta conductas al margen de las contempladas y admitidas por el grupo, los otros integrantes pueden advertir signos de traición y condenarán o rechazan esas iniciativas amparándose en las costumbres, creencias y prejuicios presentes en el inconsciente familiar. Ante esa amenaza, el miembro disidente deberá optar entre la identidad, la protección, la seguridad y el sentido de pertenencia que le aporta el clan y entre su deseo de libertad y de desarrollo al margen del grupo. La memoria primigenia nos hace creer que fuera del clan somos frágiles y estamos expuestos a peligros. La decisión no es fácil; pero son precisamente esas iniciativas valientes y desafiantes las que enriquecen y hacen progresar a un clan familiar, porque el ejemplo del héroe que emprende su propio camino puede fomentar la emulación entre los otros miembros. El clan que no se renueva, que permanece unido, pero rígido e inalterado, se encamina, sin sospecharlo, hacia su desaparición.

 

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Jacobo Grinberg: su genial obra y su misteriosa desaparición.

Jacobo Grinberg, el genial científico

Jacobo Grinberg Zylberbaum, uno de los más lúcidos e intrépidos científicos mexicanos, desapareció misteriosamente en 1994. Como legado dejó, además de su ejemplar actitud ante el estudio científico de la conciencia y múltiples fenómenos “etéreos”, la fundación del Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia y más de cincuenta libros, así como innumerables estudios e investigaciones. Grinberg egresó de la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde cursó la carrera de Psicología, y entre otros estudios de posgrado obtuvo un doctorado en el New York Medical College, durante el cual se dedicó principalmente a llevar un registro electrofisiológico del cerebro humano expuesto a estímulos geométricos. Se dice que a los 12 años Grinberg decidió estudiar la mente humana a raíz de que su madre falleciera de un derrame cerebral. A partir de entonces comenzaría una admirable trayectoria que lo llevaría a confrontar la mente, a través del minucioso estudio, hasta consagrar una comunión con ella y entender que a fin de cuentas esta representaba el pulso catalizador por medio del cual el ser humano construye lo que conocemos como realidad.

Una de las etapas más populares de la carrera profesional de Grinberg fue el trabajo realizado junto con la legendaria curandera mexicana Pachita, con quien trabajó, desde una perspectiva científica, en la evaluación metodológica de las manifestaciones de conciencia en el ser humano. A partir de estas experiencias escribió el más popular de sus libros, Pachita, Milagro Mexicano. En la introducción de esta obra, Grinberg justificó así su publicación que para muchos puso en riesgo su prestigio científico y, sin embargo, terminó por ser una pieza fundamental para que la ciencia se permitiese relajar sus viejos tabúes y disponerse a estudiar aquellas facetas de la “realidad” que permanecían a la sombra de la mirada de los científicos.

En la introducción, decíamos, escribió: “Hace  años tuve la suerte de conocer a Pachita; recibir sus enseñanzas, compartir su trabajo y acompañarla en sus exploraciones. Esa mujer extraordinaria modificó mi percepción de la realidad y me puso en contacto directo con un mundo lleno de magia y poder. Fui testigo de una serie de acontecimientos asombrosos y me obligué a escribir acerca de ellos con la mayor exactitud posible. Este libro es el resultado de ese trabajo. Describo lo que vi tal como sucedió, sin modificaciones y con toda veracidad. Pachita era capaz de realizar verdaderos milagros modificando el espacio-tiempo y la materia, al grado de poder materializar objetos, realizar trasplantes de órganos, diagnosticar enfermedades y curar a los enfermos que por cientos acudían a pedirle ayuda”.

A partir de su trabajo con Pachita, que culminó en 1988, Grinberg desdoblaría su experiencia con la curandera mexicana para construir una de sus teorías más representativas, la Teoría Sintérgica. Posteriormente profundizó en el estudio de las frecuencias energéticas que manifiesta el ser humano durante estados meditativos, las cuales son medibles —y por lo tanto comprobables . Su vanguardista manera de abordar científicamente diversos aspectos de los mundos metafísicos a los que está expuesto el ser humano atrajo el interés de agencias militares de Estados Unidos, mismas que en repetidas ocasiones intentaron hacerse de los servicios de Grinberg, recibiendo invariablemente una negativa por parte del investigador.

La Teoría Sintérgica y la Dermoóptica

Entre algunos de los estudios que encabezó Jacobo Grinberg, ya fuese dentro del Instituto Nacional Para el Estudio de la Conciencia, fundado por él mismo al interior de la UNAM, o de manera independiente, se encontraban intrigantes temáticas en torno a la relación de la mente con la materia. Desde ortodoxos análisis y evaluaciones prácticas de las aptitudes paranormales de brujos, yoghis y chamanes, hasta la posibilidad de entrenar a niños propensos al desarrollo de herramientas cognitivas calificadas como “extra-sensoriales”. Otro de los temas que más tiempo de trabajo le ocupó a Grinberg fue la telepatía, entendiendo este fenómeno como la transmisión precisa de información entre dos cerebros separados en el tiempo y/o el espacio.

Como resultado de estas investigaciones Grinberg acuñó novedosas teorías. Su Teoría Sintérgica, la cual se refiere a una especie de matriz holográfica, llamada lattice, que todo lo abarca (y la cual recuerda a los campos morfogenéticos propuestos por Sheldrake o al concepto de “orden implicado” acuñado por David Bohm). Al interior de este campo informacional nada está separado, es una especie de éter híperinformativo a partir del cual nuestro cerebro debe decodificar hebras de conocimiento a través de distintas aptitudes cognitivas. Y el resultado de este proceso es lo que cada uno de nosotros concebimos como la “realidad”: «La realidad es percibida como resultado de una decodificación que lleva a cabo nuestro cerebro a partir de una estructura pre-espacial, y como tal involucra la interpretación realizada por el aparato de nuestra mente-cerebro», afirmaba Grinberg. Además, de acuerdo con el científico mexicano, esta matriz representaba algo así como una proyección holográfica del Aleph de Borges, por lo que en todos sus puntos convergía la información completa del Cosmos, y aquel que fuese capaz de entrenarse con las habilidades necesarias para entablar una interacción conciente con esta matriz, podría acceder a un estado permanente de iluminación “informativa”.

“El descubrimiento reciente acerca de la relación entre la actividad cerebral y la fuerza gravitacional… y la demostración experimental de la existencia de una comunicación directa entre seres humanos correlativa con un incremento de la coherencia cerebral forma parte del cuerpo de evidencias experimentales que… apoyan lo que comenzó siendo pura- mente hipotético, esto es, la existencia del campo neuronal y la conceptuación del mismo como campo unificado…. postulo que la experiencia es la interacción del campo neuronal con la estructura energética del espacio. A ésta última la bautizo con el término de sintergia y postulo una similitud entre la organización sin- térgica del espacio y la organización cerebral. El campo neuronal afecta y altera la organización sintérgica, y en cierto nivel de funcionamiento es uno con ella, de tal forma que el producto de la actividad cerebral se confunde con el resto de la creación. Quien se siente unido al todo en sus múltiples manifestaciones, sabe que su cuerpo las contiene en tal forma que en su percepción del mun- do no existe lo interno y lo externo como dos reinos independientes pero interconectados, ni tampoco el observador u lo observado como dos realidades separadas y dicotomizadas; mas bien, una es la realidad y ésta no admite separaciones.” señaló Grinberg en el segundo libro de la serie Psicofisiología de la Conciencia, “El Cerebro Consciente” (1979a – p.5)

Otra teoría especialmente interesante, entre las logradas por Grinberg, es la que se refiere a la visión dermoóptica, una habilidad “extrasensorial” que el científico estuvo trabajando con niños mexicanos (particularmente en la ciudad de Toluca). La dermoóptica “consiste en hacer una lectura sin necesidad de tocar absolutamente nada, solamente con las variaciones dermográficas, con los sensores que tenemos en los pulpejos de los dedos […]. Los niños situaban su mente en el cerebro de otro ser y leían como quien arrastra un disco duro a su ordenador”, dice al respecto el doctor español Fernando Rivera, quien presentó una ponencia en tributo a Grinberg. Básicamente se refiere a la aptitud de percibir imágenes o textos a través de la piel. La percepción dermoóptica funciona a través de la captación de los rayos infrarrojos por medio de los receptores cutáneos, los cuales a su vez estimulan los símbolos visuales que están almacenados en los centros nerviosos. El primer sentido que desarrolló el ser humano es precisamente el tacto, y aparentemente en un principio el tacto cumplía algunas de las funciones que actualmente cubren el resto de los sentidos, los cuales eventualmente surgieron respondiendo a necesidades evolutivas. Grinberg tenía pensado extender los estudios que realizaba en torno a la dermoóptica con niños mexicanos al Tíbet, en donde realizaría algunos talleres con niños de esa región.

Jacobo Grinberg, el desaparecido.

Fue en diciembre de 1994 cuando Grinberg, misteriosamente, desapareció. Contrario a sus costumbres, el investigador no acudió a citas que tenía con sus alumnos y dos días antes de emprender un esperado viaje a Nepal (programado para el 14 de ese mes), incluso no llegó a su fiesta de cumpleaños. Su esposa Teresa lo excusó informando que había tenido que asistir inesperadamente a una reunión en Campeche, algo que no dejó de extrañar a los invitados pero aun así encajaba más o menos con la enigmática personalidad de Grinberg. Las sospechas comenzaron cuando su mujer llamó a uno de sus alumnos para encargarle el laboratorio, precisamente el tipo de mensajes o tareas que Grinberg jamás delegaría.

Cuando Grinberg no regresó del Tíbet en la fecha planeada, aquellos que lo esperaban asumieron que habría extendido su estancia en los lejanos Himalayas. Sin embargo, cuando el retraso pasó de semanas a meses, personas cercanas al investigador comenzaron a preocuparse. Se hicieron llamadas a Nepal, a la embajada de la India, e incluso a una tía suya que vivía en Israel y a quien posiblemente pasaría a visitar en su camino hacia Nepal. Las pesquisas fueron inútiles, no existía siquiera registro de que Grinberg o su esposa hubiesen dejado México. En Mayo de 1995 la familia y amigos, tras alertar a la policía e incluso contratar a investigadores privados, parecieron confirmar que la misteriosa desaparición de Grinberg era ya un hecho consumado.

El año de 1994 había sido uno especialmente turbulento en México. Comenzó con el levantamiento armado de un grupo de disidentes denominado el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y continuó con una aplastante devaluación de la moneda nacional, así como con el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y otras figuras importantes del PRI.

Sin embargo, para Grinberg el 94 había sido un buen periodo. Uno de sus estudios más importantes durante esta etapa consistió en registrar las ondas cerebrales de un chamán originario de Veracruz (entidad costera de México) en estado de trance. Sus hallazgos fueron presentados con gran éxito en un congreso internacional de neurociencias celebrado en Alemania. La dedicación y los buenos resultados que habían obtenido sus investigaciones le valieron recursos adicionales para continuar con nuevos estudios y, por si fuera poco, recién le anunciaban que su libro sobre Pachita sería traducido al inglés por una importante editorial.

Sobre la desaparición de Grinberg poco dijeron los medios tradicionales. Al parecer las innumerables variables incluidas en el contexto no fueron suficientes para que le diesen a este suceso la importancia que merecía: un vanguardista científico dedicado a la investigación de asuntos que radicaban en los límites racionales de la ciencia espontáneamente desaparecido, sin más explicación. En cambio, un nutrido grupo de conspiracionistas, algunos evidentemente paranoicos, otros más perspicaces, así como genuinos admiradores de su trabajo que se sintieron profundamente impactados por este hecho, han generado y difundido múltiples teorías que buscan explicarlo.

El peculiar escenario que envolvió a la desaparición de Grinberg, que por lo menos puede considerarse como bastante misteriosa, detonó una gran variedad de especulaciones, algunas radicalmente excéntricas aunque no por ello descartables, otras lúgubres y algunas más orientadas a una causa predominantemente luminosa. Vale la pena destacar la poca y confusa información que existe al respecto, razón por la cual las teorías que se presentan a continuación no son más que una simple recopilación de especulaciones y rumores que se encuentras discretamente esparcidos a lo largo de la red. Y en verdad resulta difícil saber cuáles de ellas contienen algo de verdad (tal vez todas), o cuáles son simplemente destellos de paranoia o de desinformación estratégicamente difundida.

A continuación mencionaremos algunas de estas teorías:

  • Su esposa Teresa

Uno de los personajes que más enrareció la desaparición de Grinberg fue su esposa Teresa. No solo debió ser ella la última persona en verlo, sino que se tiene registro de que incurrió en extrañas explicaciones y mentiras para encubrir la ausencia de su marido a lo largo de diciembre, siendo el 8 de ese mes el último día en que él tuvo contacto con alguien. Por un lado justificó la ausencia del científico ante su madrastra diciendo que había ido a Campeche. Días antes, el 9 de diciembre, había canjeado un cheque de $1000 dólares y pidió al cuidador de la casa de campo —situada en el estado de Morelos,  al sur de la capital mexicana— que no se presentara, pues Grinberg había ido a Guadalajara.

El 24 de diciembre Teresa, quien supuestamente habría de acompañar a Grinberg a Nepal, apareció en la casa de Morelos acompañada de otra mujer, y tras recoger utensilios de cocina, ropa y a su perro, se marchó. Cinco días después informó al casero a quien rentaban un departamento en la Ciudad de México que dejaría el inmueble, decisión que sorprendió a su arrendador, pues el contrato vencía hasta marzo. Durante los cinco meses siguientes nadie supo del paradero de Teresa y no fue hasta mayo de 1995 que apareció en casa de una tía que vivía al sur de Tijuana. Ahí pasó dos semanas y luego también desapareció. Pasado un tiempo, su familia se enteró que Teresa estaba casada con Jacobo Grinberg, relación que ella jamás había anunciado en sus parientes más cercanos.

Las múltiples incongruencias y el extraño comportamiento de Teresa han provocado que sea señalada como responsable directa, o al menos como cómplice, de la desaparición del investigador. Pero por otro lado hay rumores señalando que la Policía Judicial del estado de Morelos encontró dos cadáveres que supuestamente correspondían a Teresa y a Jacobo, en estado de descomposición, pero que habían recibido dinero para ocultar el hallazgo.

“[…] no tengo un cuerpo, no tengo sangre, no tengo un rastro. No sé. De ahí realmente es una cuestión de qué quieras creer. La evidencia muestra que la esposa está prófuga… que podría estar en los Estados Unidos. Supongo que hay algo ilícito en todo esto y que ella sabe algo al respecto. Si está muerto, vivo o secuestrado es otra cuestión”, afirma el comandante Padilla, quien estuvo a cargo de la investigación sobre la desaparición de Grinberg.

* Declaración incluida en el ampliamente difundido artículo de Sam Quiñones titulado “Buscando al Doctor Grinberg” (New Age Journal, 1997).

  • Rapto / Asesinato

Esta es sin duda la más trágica y estrafalaria de la vertientes que agrupan teorías en torno a la desaparición de Grinberg. Es aquí donde emerge un inusual desfile de probables responsables sobre el súbito desvanecimiento del investigador mexicano.

  • Agencias de Inteligencia / Gobierno

Una de las líneas de investigación o especulación señala la probable intervención de agencias de inteligencia estadounidenses (CIA-FBI) que, tras la negativa de Grinberg para colaborar voluntariamente con ellas, pudiesen haber optado por el rapto. Esto pudiese haber sucedido con la anuencia del gobierno mexicano. En esta caso la intención habría sido hacerse de la experiencia y la información que el investigador acumuó a lo largo de sus innumerables estudios para aprovecharla en beneficio de las agendas que caracterizan a estos organismos: la manipulación social y las psicotecnologías orientadas a fines bélicos. De hecho hay quien especifica que fue secuestrado para colaborar a la fuerza en un proyecto que involucraba la creación de misiles psíquicamente dirigidos.

  • Extraterrestres

Existen supuestos testimonios que afirman que el 7 de diciembre de 1994, el último día en que Grinberg fue visto, el investigador mexicano y su esposa fueron interceptados, cuando se dirigían de su casa hacia el laboratorio en la UNAM, por dos vehículos de los cuales bajaron varios hombres de raza caucásica y en pocos instantes sometieron y raptaron a la pareja. Evidentemente esto contradice la información que se tiene sobre el hecho de que Teresa fue vista en más de una ocasión después de 7 de diciembre y que jamás mencionó nada al respecto.

Estos hombres pudieran ser agentes estadounidenses, pero al mismo tiempo dan pauta para la siguiente teoría: la abducción (recordemos que en muchos casos la descripción de un grupo de hombres altos y con facciones radicalmente caucásicas se liga a la presencia de extraterrestres). Sin duda esta versión puede parecer aún más extravagante, pero tampoco puede ser descartada ipso facto.  Es importante considerar que la información teórica y práctica que poseía Grinberg era codiciada por más de un grupo, tal vez incluso, por qué no, por seres de otro planeta.

  • Carlos Castaneda

También hay quienes han señalado las supuestas discordias que existían entre Grinberg y el antropólogo/brujo Carlos Castaneda, y su camarilla. De acuerdo con ellos, Castaneda tuvo algo que ver con la desaparición del científico mexicano, al punto que incluso podría haberlo mandado a matar o lo habría mantenido cautivo en una comunidad que Castaneda instaló en Los Ángeles. Evidentemente no hay pruebas de esto, pero es otro de los rumores que circulan.

A este respecto, en el artículo antes mencionado de Sam Quiñones se narra lo siguiente:

«Otra idea que Padilla ha considerado involucra a Carlos Castaneda. La relación entre Grinberg y Castaneda era complicada, una mezcla turbulenta de mentes inquietas y egos poderosos. Una vez Grinberg escribió de su admiración por el autor reclusivo, diciendo que Castaneda había influenciado su manera de pensar acerca del chamanismo. En 1991, Grinberg, su esposa y Tony Karam (polémico fundador del centro budista Casa Tíbet en México), visitaron a Castaneda a invitación del último en Los Angeles. Ahí, dice Karam, Castaneda propuso que Grinberg dejara su laboratorio en la UNAM para irse a vivir a su comunidad. Grinberg declinó. Su relación se desintegró durante un viaje que Castaneda hizo a México dos años después. Los amigos y la familia de Grinberg lo recuerdan llamando frecuentemente a Castaneda ególatra, más interesado en el poder que en la verdad. También recuerdan que Tere (la esposa de Grinberg) se quedó enamorada de Castaneda y su grupo. Los alumnos la recuerdan hablando de su amistad con Florinda Donner, una socia de Castaneda.

“Es una línea de investigación”, dice Karam, quien hasta hace poco tenía lazos cercanos con el grupo de Castaneda. “Es un mundo muy extraño. La gente que se mete en ese grupo tiende a cortar lazos con el resto del mundo. Nadie vuelve a saber de ellos nunca más. De todas maneras, he hablado de esto con ellos muchas veces, y me han dicho repetidamente que no saben nada al respecto. También parecen estar muy tristes al respecto. Padilla dice que no tiene evidencia de que Grinberg o su esposa estén con Castaneda: a través de un portavoz en la ciudad de México, Castaneda ha declinado hacer comentarios».

Por cierto, supuestamente Grinberg alguna vez confió a Castaneda que estaba realizando una “recapitulación”, es decir, un ejercicio chamánico que consiste en repasar íntegramente todos los momentos de tu vida hasta el presente, para purificar la psique del aquí-ahora, a partir de la cual escribía un libro autobiográfico. Sin embargo, esa obra jamás salió a la luz.

iluminacion del ser

  • Iluminación / Auto exilio espiritual

La tercera vertiente de “teorías” gira en torno a una probable “iluminación” o a una especie de exilio espiritual voluntario al cual Grinberg decidió replegarse tras alcanzar algunas verdades trascendentales, algo así como un epifánico procesamiento de información cósmica que o bien envió su cuerpo a otra dimensión, o le invitó a cortar tajantemente los lazos que mantenía con esta “realidad” psicosocial.

De hecho Grinberg, en El Prototipo, hace referencia directa a esta transición que parecería algo común entre los hombres que han acuñado un cierto grado de conciencia:

«[…] a partir de su paso al “otro mundo”. No moriría como el resto de los hombres sino que atravesaría la frontera entre los mundos consciente y voluntariamente. Su cuerpo desaparecería sin dejar rastro alguno».

También hay quienes sugieren que Grinberg fue requerido como un “hombre de espíritu” por la tradición tolteca, y que ante el inapelable llamado de Cuauthémoc, el antiguo emperador mexica, el investigador no dudo en desprenderse de todo lo que le ligaba a su identidad para volcarse en cuerpo y alma a fungir como un guardian de recintos energéticos distribuidos acupuntúricamente alrededor de Mé-xi-co.

Para concluir este repaso catártico a través de la vida, obra y desaparición de Grinberg, el cual visiblemente siembra mucho más interrogantes de las que responde (recordemos que la evolución humana está mucho más relacionada a preguntas que a respuestas), solo se puede afirmar que el legado informativo de este investigador, tras su paso en este plano, constituye un acervo de invaluable valor. Además, por lo avanzado de las premisas que se aventuró a dilucidar, la información proyectada en su obra irá adquiriendo cada vez mayor vigencia. Y esta dinámica presuntamente no cesará hasta que hayamos logrado, colectivamente, consolidar desarrollo y purificación de la conciencia compartida. Jacobo Grinberg dedicó su vida al estudio científico, y por lo tanto experiencial, de la conciencia. Queda en todos nosotros aprovechar las herramientas que su trabajo nos confía y honrar así los esfuerzos de un hombre que no temió invitarnos a los límites del pensamiento establecido, con el único fin, quiero pensar, de obsequiarnos un preciado regalo: la libertad a través del auto-conocimiento.

Twitter el autor: @paradoxeparadis / Lucio Montlune 

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